Capitulo 1
Parte I
Un frío sueño
Los pies helados de la chica no se comparaban a lo que sentía en ese momento. Una navaja filosa amenazando su blanco cuello no era nada en lo absoluto, era el hecho de que gran parte de su familia hubiese fallecido, solo veía a las personas que tanto amaba tiradas, manchando de rojo obscuro la masa blanca y fría que los cubría. El motivo de que no volvería a ver a su mejor amigo ni a... El. Era eso lo que realmente le ocasionaba ese sentimiento helado que congelaba lentamente su corazón. Una pequeña gota de sangre escurriendo desde su mejilla, lugar al cual había ido a dar la navaja.
-No te preocupes pequeña, al fin y al cabo estarás junto con tu familia en poco tiempo.
Una risa malévola la hizo reaccionar en ese instante, dirigió su mano rápidamente a su espalda y con un grito se dio cuenta que...
-¡¡Hija!! ¡¡Despierta de una buena vez!!
-¡¡ ¿Que?!!
-anda, que tu hermano esta impaciente por salir corriendo.
-Voy papa.
La joven aun se encontraba sudando, la pijama de algodón se sentía húmeda, y su cabello estaba mas revuelto que de costumbre. Un hambriento aullido la hizo levantarse para bajar a desayunar.
-Hermana, ¿cuanto más piensas tardarte? Mira que además de que se enfriara tu comida, no resisto más para salir a ver el pueblo.
-Óyeme Arual, si no bajas en 5, me comeré tu desayuno
-¡¡Voy hombres!! Dejen ese plato en paz, miren que no tuve una buena noche y no ando de muy buen humor.
-Vamos Vamos pequeña, no te enojes, tu hermano y Rarehu tienen rato esperándote, además, solo juegan contigo.
-Solo juegan contigo...- Dijo la chica en voz baja mientras se ponía las sandalias. -Si solo jugaran conmigo estarían acá arriba destrozándome las almohadas en la cabeza -dicho y hecho, los chicos subieron rápidamente hasta la habitación de la joven, y sin ningún ruido empezaron una tremenda guerra de cojines. Las plumas volaban por todas partes, y ella solo podía defenderse de una manera. Ocultándose en el armario. -Sal de ahí hermanita, no te haremos daño -Decía burlonamente Arill-Mira que solo jugaremos...
Entre tanto, en la planta baja del hogar, Sour se encontraba preparándose para la salida. Deteniéndose un momento frente a una katana colgada sobre un estante. Esta brillaba con un fulgor plateado en la parte del filo. El solo podía observarla, mientras decía en voz baja -Pronto cambiaras de dueña, solo espero que sepa utilizarte de tal manera que lo hizo mi esposa.
En ese momento, las carcajadas de los chicos se acercaban. Sour solo pudo evocar una sonrisa calida en espera de aquellos a quienes cuidaba, a sus hijos que tanto adoraba. Y que sin embargo, había dado lo que mas amaba por ellos.
-¡Muchachos!, es hora de que vengan a desayunar de una buena vez, que el jefe de la aldea nos espera desde hace tiempo. -Sour gritaba lo más fuerte que podía, y aun así creyó que no lo habían escuchado.
Las pisadas rápidas de ellos se escuchaban cerca de la cocina - ¡Arual!, ¿vas a venir o que? -Decía su hermano, quien veía como ella miraba de forma distinta la vieja arma sobre la repisa. -Debe extrañarla, yo también.
Después del desayuno tan variado, y de una buena lustrada personal, todos salieron al pueblo, un sitio lleno de vida, donde los colores y olores no se hacían esperar. El guinda de las paredes hechas en su mayoría de adobes, con techos del mismo material. Los colores de las aves alegres paseando por el lugar y el aroma provocado por el mercado cercano que convocaba gente a su alrededor llamaron bastante la tensión de los hombres de la familia, sin embargo, Arual veía otra cosa, o mas bien otra persona muy atentamente.
Se trataba de un joven de cabello esponjado que cubría su cuerpo con una chaqueta negra. - ¿Como soporta traer ese tipo de ropa con este calor insoportable? -Se preguntaba ella viéndose a si misma con pantalones a la rodilla y blusa de tirantes. -Esta loco, y sin embargo me parece que lo he visto antes -Ella solo sintió la mirada penetrante dirigida por el joven en respuesta a su insistente observar.
En ese momento sintió una mano en su espalda, era una mano fría y lúgubre -Hola Hiro, ¿como estas? -Dijo ella en un tono de voz bastante relajado -Bah, le quitas la diversión a las cosas -Menciono el con aire de decepción y burla - ¿A donde y con tanta prisa? -Vamos con el jefe de la aldea -Contesto Sour con ganas de echarlo -O vamos, por que lo llamas "Jefe de la aldea" como si fuera tanto, solo llámalo pap... -
Arill le puso una mano en la boca y vio a su padre, quien llevaba una mueca muy seria, que en el no se veía exactamente seria. -Pues mira Hiro, yo lo llamo por lo que es, jamás lo he visto como un padre, el nunca me atendió, si estoy aquí es por mi madre, el solo se encargaba de dar ordenes.
-Hiro solo callo un tanto avergonzado, pero para quitarle seriedad a las cosas, volteo hacia donde Arual, quien seguía viendo al chico de la chaqueta negra, el s acerco burlonamente hacia ella y le dijo - ¿Por que no te le acercas? Se ve que te gusta -Estas loco, el no me gusta, ni siquiera le conozco -Dijo ella al tiempo que se tornaba a un color rojizo -Pues tus mejillas me dicen todo lo contrario, jajaja -Se acerco al chico que se encontraba sentado bajo un árbol leyendo un libro con símbolos raros, le dijo algunas cosas que nadie podía alcanzar a escuchar.
Cuando terminaron, el se acerco a ella y le dijo -Se llama Loner, tiene 17 años, le gusta descifrar códigos y pintar cosas con objetos, su comida favorita son los mariscos y le gustan las niñas que sean blancas e independientes, quizás le intereses niña. -Ella se quedo sorprendida por la cantidad de cosas que le había dicho el chico, aunque al mismo tiempo no le extraño. Desvío nuevamente la mirada hacia debajo del árbol, pero ya no había nadie.
Al llegar con el Jefe, una actitud sombría cubrió la actitud de Sour, en quien ello era algo extraño, en cambio, la mirada de Arill y Arual se alegraron al ver a su querido abuelo. - ¡Hola viejo! -Grito Hiro al verlo -Cuanto tiempo sin mirarte abuelo, ¿Qué hay de nuevo? -Decía Arill al tiempo que se acercaba a saludarlo -Nada querido nieto, nada, sol una pequeña tarea que le tengo reservada a la familia -Mencionaba con voz tranquila el viejo -Solo tienen que ir a hacer unas entregas a la montaña pero aun no será el tiempo, eso si, hay algunas dificultades que deben pasar - ¿Cuales señor? -Ya sabes, algunos vagabundos hambrientos que se le atravesaran, querrán llevarse las cosas.
Parte II
La Fotografía Familiar
- Acabo de despertar, la verdad no se por que siento algo raro en el estomago, estoy sudada y no recuerdo nada de lo que soñé. Es algo tenebroso realmente.
Hoy iremos a ver a mi abuelo, tengo varios meses sin verle, sin embargo, mi padre es quien no quiere ni mirarlo en verdad. Solo esta quejándose de que fue un mal padre con el, etcétera.
Yo ya no le hago mucho caso, es bueno conmigo, pero siento que falta algo, solo puedo voltear a ver aquella foto donde aparecemos los 4, pero que sin embargo ya no es realidad. Aun la recuerdo.
Bella, orgullosa, como toda madre debería de ser, pero que sin embargo tuvo que morir, aun no se el motivo, pero ya no esta con nosotros.
Solo ha quedado el recuerdo de una tonta fotografía rota y una katana, solo eso ha quedado de ella, no quiero creerlo, pero así es.
Al menos aun tengo a mi hermano y resto de familiares, son unos fastidiosos, pero los quiero, simplemente son como aparentemente deben ser los chicos de su edad, desmadrosos, con ganas de vivir.
Y un chico de ojos café oscuro, me intriga, siempre esta solo, nunca hace nada interesante, solo lee ese libro de símbolos raros, no lo deja en paz. Lo veo y pienso, "¿Tendrá familia? ¿Estará completa?". Y no es que me interese, solo me intriga un poco, nada importante. Quisiera conocerlo, pero simplemente no puedo acercármele.
Ahora lo único que puedo hacer es pensar que nada ha pasado, hacerme a esa realidad y seguir con mi vida, tal y como debe ser, pronto iremos a una "misión", aunque no me gusta esa palabra, me suena a algo riesgoso que tendremos que hacer a fuerzas.
En cuanto al chico, le dejare tranquilo, por ahora...